Un agujero en el asiento

Ayer llegué especialmente cansado al asiento del Plaza, el horroroso bondi que me transporta todos los días de La Plata a Buenos Aires y viceversa. Subí primero, elegí la fila de asientos de mi izquierda (a la derecha del chofer) y me senté del lado del pasillo, sana costumbre que adquirí ante la presencia de las cucarachas que caminan las ventanas. Continúa leyendo Un agujero en el asiento